sábado, noviembre 11, 2006

QUIM MONZÓ:
Tanto me ha emocionado la actitud solidaria de David Bisbal al cortarse "todos sus rizos, uno a uno, delante de la cámara, con una navaja de peluquería" que, si un año de estos me quito de encima el hastío y decido publicar un nuevo libro, les juro que en cuanto empiece la promoción convocaré a la prensa para depilarme ingles y gónadas - pelo a pelo, con unas pinzas-, en solidaridad con las niñas gorongon´chá, que en la profundidad de la poco conocida selva del desierto de Gobi son obligadas a trabajar veintisiete horas diarias en los sótanos de los restaurantes de cocina creativa confeccionando imitaciones de camisetas Kukuxumusu para sus hermanos, que noche tras noche se prostituyen vestidos de castellers frente al Tapa Tapa de Shanghai.
Je.

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