miércoles, noviembre 03, 2004

PARECE QUE TODO EL PESCADO está vendido: Bush ha ganado las elecciones en voto popular, con aproximadamente 3 millones y medio de votos más que Kerry. El voto electoral también está decantado a favor del actual presidente, aunque algunos medios se resisten todavía a conceder el decisivo estado de Ohio a Bush, a pesar de que con un 99,8% escrutado éste va casi un 2,5% por delante, unos 150.000 votos. Una diferencia demasiado grande como para que cambie de signo a menos que el 100% de los votos anticipados y por correo fueran para Kerry, algo evidentemente imposible.

Quedan unos pocos estados por confirmar oficialmente (Iowa, Nevada y Nuevo México que se están decantando por Bush, y Wisconsin que lo está haciendo por Kerry), pero creo que a estas alturas casi se puede dar por hecho que George Bush va a ejercer un segundo mandato.

La incógnita está en saber si el partido Demócrata, que en el 2000 consideró que el sistema electoral indirecto (a través de compromisarios) y las maniobras legales privaron injustamente a su candidato Al Gore de disfrutar de su victoria por 500.000 votos, va a movilizarse ahora mediante maniobras legales para que el sistema electoral indirecto prive al candidato del partido rival de disfrutar de su victoria por 6 veces esa cantidad de votos populares. Por el momento eso es lo que parece a tenor de la aparición de John Edwards hace un par de horas, que ha prometido batallar por todas y cada una de las papeletas en Ohio. No estoy muy seguro de que sea una buena idea: la diferencia es demasiado importante, y el malperder puede volverse en contra del partido demócrata, dañándolo más de lo que suele corresponder a una derrota bien llevada.

Está claro que, como sospechaba ayer, el aumento de participación no ha provocado un "pseudo 14-M" en EEUU: en contra de los que muchos preveían, parece que los nuevos votantes no han acudido en tropel a manifestar su rechazo al partido en el poder sino que muchos lo han hecho para intentar apuntalar una victoria de éste que posiblemente veían en peligro dado el clima político de las últimas semanas. Habrá tiempo para analizar esta cuestión, porque tampoco se puede descartar que esos nuevos votantes sí hayan sido de protesta, pero que hayan quedado más que compensados por un trasvase de votantes demócratas moderados hacia Bush. Como sabemos (aunque desde luego no por los medios españoles), hay muchos demócratas (empezando por el senador Zell Miller, pasando por el ex-alcalde de Nueva York Ed Koch o por celebrities como Dennis Hopper o Ron Silver) que habían manifestado su intención de votar a Bush por su claridad en cuestiones de política exterior y por las carencias más que manifiestas de Kerry. Desde luego no eran los únicos, ¿verdad, Roger?

Supongo que a pocos les sorprenderá saber que personalmente me alegro del resultado. Los impermeables dirán que siempre se me había visto el plumero pro-neocon imperialista sanguinario pro-republicano bla bla bla (en lo de sanguinario tienen mucha razón). Pero quien me haya ido leyendo con la mente mínimamente permeable sabrá que lo que sobre todo me preocupaba era el mensaje que se podía transmitir con una derrota de Bush; al fin y al cabo, la tradición por defecto es que el presidente en ejercicio -sea del partido que sea- renueve su mandato. No conseguirlo es algo, digamos, anormal, e implica una censura clara y rotunda. Teniendo en cuenta quién deseaba que Bush no saliera reelegido (y no me refiero a Kerry y los suyos ni a nadie de este lado del charco -ni siquiera a Haro Tecglen o Enric Sopena- sino a tipos como Saddam, terroristas de todo pelaje o islamofascistas), la verdad es que la opción estaba clara. En una elección como la que tendrá lugar en 2008, con candidatos 'frescos' en ambos partidos, sí se puede hacer una valoración más neutra en función del programa que presente cada partido; este año el rechazo al incumbent, aunque hubiera motivos legítimos para ello (y los había), transmitía a los enemigos un mensaje demasiado peligroso:

1/ que los gloriosos resistentes, el tío Osama y, en general, los fanáticos fundamentalistas se habrían salido con la suya

2/ que el efecto disuasorio de lo que ha ocurrido estos años se habría ido al garete; muchos pensarían que pueden dedicarse tranquilamente a sus 'cosas' (léase Irán enriqueciendo uranio) sabiendo que, con lo "caro" que le habría salido a un presidente estadounidense meterse en aventuras militares, ni él ni ningún sucesor se atrevería ni siquiera a amenazar con ello por lo menos hasta dentro de cuatro o cinco décadas

3/ que los medios de comunicación entenderían que su injerencia como actor del proceso político, y no como mero espectador, ha tenido éxito; sin embargo para la sociedad, y para ellos mismos, es bueno que se den cuenta de que Memogates, NYTrogates y loqueseagates no funcionan

4/ que Kofi Annan y ese nido de corrupción llamado ONU habría respirado aliviado porque una victoria de John "Mr. Multilateral" Kerry significaría muy posiblemente meter todo el escándalo de corrupción del programa Petróleo por Alimentos debajo de una de esas mullidas alfombras de Turtle Bay, todo por el bien de la imagen del tótem de la biempensantía mundial.

Pero lo mejor de todo, lo más gratificante, lo más glorioso de la victoria de Bush, es haber visto cómo iban evolucionando las caras de los enviados y las enviadas de las televisiones del país para los especiales informativos. Priceless.

ACTUALIZACIÓN. Con las prisas, me he olvidado de algo tan gratificante como ver las caras de los enviados y enviadas de los televisionos y las televisionas: que Michael Morre, perdón, Moore se ha quedado con tres palmos de narices. Si ya era insoportable antes, imaginad si hubiera ganado Kerry; habría pensado que había sido gracias a él.

Sé que estaba anoche en la BBC, pero aunque estuve haciendo zapping no coincidí en el momento en que salía. Pagaría por verlo.