lunes, agosto 01, 2005

NO ME GUSTA especialmente la música de Alejandro Sanz; sí un par de sus primeras canciones (en especial "Y si fuera ella", y llamadme cursi si queréis), pero desde entonces no he seguido demasiado su carrera. Mejor dicho, prácticamente nada.

Ahora al bueno de Alejandro se le ocurre ir de "buen rollo" explicando por qué decidió cantar en catalán la canción con la que participa en un disco-homenaje a Serrat ("Me pareció que cantarla en catalán era como subrayar la temática, además de quitarle un poquito de hierro a la polémica que parece acompañar siempre a este idioma"). Fijaos que no dice que el idioma en sí sea polémico sino que está rodeado de polémica, es decir, algo que podría estar haciendo referencia (no lo sabemos, pero intelectualmente sería posible) a los injustos ataques provinientes de sus enemigos.

Dicho así, en principio nada ofensivo, ¿verdad?

Pues va a ser que sí: Francesc-Marc Álvaro le dirige una diatriba casi histérica que casi parece escrita por alguien a quien, aun aparentando lo contrario, esté interesado en demostrar en la práctica que Alejandro Sanz tiene más razón que un santo (con perdón).

En esencia, lo que hace Álvaro es confirmar que el idioma catalán está rodeado de polémica, pero en su mayor parte debido a apasionados defensores como él, que ante cualquier referenciaque no juzguen lo suficientemente canónica reaccionan como si hubiesen visto al anticristo.

¿En qué otro idioma -excluyendo quizás los idiomas que se hablan en la Península Ibérica- existe esa susceptibilidad? Ni siquiera a un intelectual galo con doble dosis de grandeur se le saldrían los ojos de las órbitas porque a alguien se le ocurriera decir que el francés está acompañado de polémica. Lo que no es decir poco.