martes, enero 25, 2005

MANUEL MOLARES (cuyo blog cada día me gusta más):
Cuando estamos sometidos a una gran manipulación informativa que niega el derecho ciudadano a protestar pacíficamente contra el poder, es casi suicida tratar de establecer la verdad Pero debe hacerse.
Y debe decirse que quienes increparon el sábado en Madrid a José Bono hasta expulsarle de la manifestación de las víctimas del terrorismo no eran violentos, ni estaban organizados: eran asistentes que se irritaron cuando el ministro se puso a caminar entre ellos, alejado de los demás políticos, como si esperara un homenaje popular por sus especiales cualidades o triunfos.
Hay imágenes, y los rostros de quienes lo rodean son fácilmente identificables. El Gobierno debería preguntarse por qué esa gente común le era tan hostil. Aunque hubiera algún ultra casual entre ellos.
Los abucheos al ministro no fueron agresiones ni actos gravísimos, como denuncia Bono, exagerando la importancia del incidente. Quien revise las imágenes televisivas observará solo rechiflas y apretujones. No hay gritos, gestos, cantos, ni emblemas fascistas o violentos. Alguien levanta el asta de plástico de una bandera constitucional como para golpearle, pero hay brazos que lo impiden.

[...] Sorprendentemente, las televisiones no divulgan los momentos en los que una concejal socialista vasca perseguida por ETA, Gotzone Mora, que caminaba sola, era aplaudida y vitoreada por los que habían increpado al ministro.
Contraste: abucheos al populista Bono, aplausos a la valiente Gotzone Mora. Los manifestantes estaban indicándole al Gobierno que tipo de conductas detestan o admiran.
He oído decir que hasta Rosa Díez, que estaba con Bono, daba ayer en alguna radio su versión, muy distinta de la de Juan de Arco.

ACTUALIZACIÓN. Je.